Diógenes de Sinope - Wikipedia, la enciclopedia libre

"Diógenes buscando a un hombre" (1645-1655), de Giovanni Castiglione

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TENDENCIAS: Frutal packaging de Smirnoff Las 15 bebidas más caras del mundo Las 15 bebidas alcohólicas más fuertes del mundo NoticiasEdiciones especiales o limitadasEl vino en el ArteContacto Menú “Diógenes buscando a un hombre” (1645-1655), de Giovanni Benedetto Castiglione Publicado por Alberto Moral | Mar 16, 2018 | El vino en el Arte | 0 Apodado il Grechetto, discípulo de Giovanni Battista Paggi y Sinibaldo Scorza, Castiglione recibió asimismo la influencia del flamenco Van Dyck, en Génova de 1621 a 1627. En 1631 marchó a Roma y entró en contacto con el círculo artístico en torno a Poussin y Claudio Lorena. Su obra no fue ajena al vino. Esto lo podemos apreciar en “Diógenes buscando a un hombre”, fechada entre 1645 y 1655. En 1635 Castiglione viaja a Nápoles y conoce la obra de Salvator Rosa, cuyo paisajismo influyó notablemente en sus propias composiciones. Pintor y grabador, el artista se especializa en temas bíblicos o mitológicos, tratados como pastorales, en los que aparece su interés por el tratamiento realista de animales y objetos. Como grabador es notable su interés por las obras de Rembrandt, que imitó y copió. A partir de 1645, Castiglione dedicó creciente atención al grabado, medio en el que produciría unas 70 imágenes. Copió algunas de sus pinturas en grabados de monotipo, género del que fue pionero, y al retornar a Roma en 1647 se llevó consigo muchas planchas, que serían dadas a conocer en los siguientes años. Fue seguramente la mayor figura de la pintura genovesa del siglo XVII y uno de los introductores del estilo de Rembrandt en el grabado italiano. Según texto extractado de González, R. en: Italian Masterpieces. From Spain`s Royal Court, Museo del Prado, 2014, p. 172, encontramos que “Castiglione, artista inquieto y personal, además de un extraordinario dibujante, viajó mucho por Italia (además de en Génova, su ciudad natal, trabajó en Roma, Mantua, Venecia y tal vez en Parma, Florencia, Bolonia y Módena) y supo absorber y hacer suyos tendencias y lenguajes muy diversos, desde el vigoroso naturalismo que practicaban algunos pintores asentados en Génova como Sinibaldo Scorza (1589-1631) o el flamenco Jan Roos (1591-1638), hasta la gran tradición clasicista de Poussin o el ímpetu barroco de Rubens o Van Dyck. De Roos, en concreto, tomaría su afición a combinar figuras, animales y naturalezas muertas, algo que Castiglione hizo en grandes composiciones pastorales, bíblicas o mitológicas, y a lo que añadiría un elemento más, los vestigios de la Antigüedad clásica que sin duda estudió en Roma, de todo lo cual es excelente ejemplo la obra del Prado. La escena representa un pasaje de las Vidas de filósofos de la Antigüedad de Diógenes Laercio (s. III d. C.) que cuenta cómo Diógenes de Sínope (s. V-IV a. C.) recorría en pleno día las calles de Atenas con una lámpara encendida clamando que iba en busca de un hombre. Este episodio casi legendario del filósofo cínico, que apenas ocupa una frase en las Vidas de su tocayo, es el que el pintor genovés parece representar en esta enigmática escena a la que se añaden otros elementos más propios de una bacanal, como el sátiro, el ídolo pagano, el hombre que tiende su mano hacia la cabra, los animales o los objetos que yacen esparcidos por el suelo (aves muertas, conchas, huesos, vasijas) y que hacen pensar en los despojos de una civilización en decadencia y corrompida por el vicio. Se han propuesto diversas interpretaciones para este cuadro (Sandring 1990), que en general puede relacionarse con el interés del pintor por el tema de la vanitas, presente en varios de sus grabados, como Melancolía o Temporales Aeternitas, pero también, como se ha sugerido recientemente (Sganzerla 2011-12), con algunos debates contemporáneos sobre la esencia de lo humano y la relación entre lo humano y lo animal, la moralidad y la virtud”. Atendiendo este mismo documento “Castiglione no sería el único pintor de su época en representar un episodio ejemplar de la vida de un filósofo grecolatino. Más concretamente, y como ya ha sido señalado (Percy 1971; Ferrari 1987), en la Italia del Settecento existió una importante corriente neoestoica a la que se asimiló también, por su desapego hacia las cosas terrenas, la figura del cínico Diógenes, y de la que participaría Poussin, el llamado pintor filósofo, cuya influencia sobre Castiglione se ha puesto de manifiesto en numerosas ocasiones. El tema de este cuadro, aunque poco frecuente en la época, fue tratado por algunos pintores flamencos como Cornelis de Vos, Jacob Jordaens o Rubens. El propio Castiglione lo abordó en un aguafuerte (Bartsch XXI.20.22) y en un bello dibujo hoy en Windsor Castle (inv. RL4030). Asimismo lo desarrolló en un monotipo (Dusseldorf, Kunstmuseum) que presenta muchas similitudes con la obra del Prado, ya que también en él el filósofo -que en esta ocasión lleva una antorcha en lugar de una lámpara-, se asoma a un parapeto y contempla una escena en la que aparecen animales, humanos y obras clásicas. Por lo que se refiere al estilo y la cronología, estamos ante una obra de madurez, realizada en Génova a mediados de la década de 1640, o tal vez ya durante su segunda estancia en Roma, hacia 1647-51. Como ha señalado Brigstocke (1990), la pintura resulta más clara que otras del pintor, que suelen estar envueltas en una luz de atardecer, tal vez para hacer más elocuente la metáfora de la lámpara de Diógenes. La figura del sátiro, pintado con una pincelada briosa y cálida, hace pensar en Rubens, a quien también se acerca Castiglione en su concepto de la Antigüedad como una realidad palpitante y terrena, alejada de la visión más calculada y arqueologista de Poussin”. Castiglione ocupa un puesto singular en el barroco italiano por su habilidad como pintor de animales y su peculiar inclinación hacia lo pintoresco y misterioso: personajes orientales, monos y demás seres exóticos, temas de brujería, o escenas nocturnas. Si te ha gustado su obra, y también te gusta el vino, no pierdas la oportunidad de visitar la tienda online de Licores Reyes hoy mismo: https://tienda.licoresreyes.es/shopUn artículo de Alberto Muñoz MoralResponsable de Comunicación de Licores ReyesSi te ha gustado este artículo, compártelo:Facebook Twitter LinkedIn Me gusta esto:Me gusta Cargando... Artículos relacionados: “Campesinos bebiendo y fumando en una taberna” (1645-1655), de Adriaen van Ostade “Hombre joven bebiendo” (1655), de Bartolomé Esteban Murillo “Un hombre barbudo y una mujer sirviendo vino” (siglo XVII), de Domenico Fetti “Paisaje con una vid” (1645), de Tomás Yepes Compartir: Anterior Hendrick’s amplía su gama de ginebras con la llegada de Orbium Siguiente Glenmorangie Spìos, centeno americano en Private Edition Sobre el autor Alberto Moral Licenciado en Periodismo (UCM). Fui diseñador gráfico en el Parlamento Europeo (Lëtzebuerg). Actualmente, Responsable de Comunicación en Licores Reyes y Communications Specialist en Holidayworld Maspalomas. Especialista de Comunicación Corporativa, Tecnología de la Información, Branding y Marketing Digital, o Teoría del Arte. Entradas relacionadas“Tienda-asilo” (1890), de Mateo Silvela Casado 25/05/2019 “Nature morte” (1912), de André Derain 13/07/2019 “La Virgen y el Niño con un racimo de uvas” (hacia 1509 – 1510), de Lucas Cranach el Viejo 12/05/2019 “Simposio” (1894), de Akseli Gallen-Kallela 26/10/2018 Sígueme en TwitterMis tuits Desarrollado por Elegant Themes | Gestionado con WordPressAviso LegalPolítica de PrivacidadPolítica de Cookies Este sitio usa cookies para mejorar la experiencia de navegación y uso de la web.Aceptar Más Información Cookies Cerrar Necesarias Necesarias Siempre activado A %d blogueros les gusta esto:

Diógenes buscando a un hombre - Colección - Museo Nacional del Prado Diogenes buscando a un hombre bueno amistad

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Lejos de rendirse, Diógenes inclinó la cabeza ante él y le dijo: » Pega, pega. No encontrarás bastón lo suficientemente duro para hacer que me vaya». Esta conducta sorprendió a Antístenes, quien finalmente lo aceptó como discípulo. Lejos de su tierra y sin recursos, Diógenes se vio en la más absoluta pobreza. Un día observó como un pequeño ratoncillo corría y saltaba, libre de miedo y preocupación a ser sorprendido; no parecía angustiado por no hallar cobijo ni alimento. Esto hizo reflexionar a Diógenes sobre su existencia. Fue entonces cuando decidió vivir tan sólo con aquello que fuera absolutamente indispensable. Sus bienes eran una jarra, una bolsa, un bastón y su famosa tinaja, donde vivía. Diógenes trataba a todo el mundo con sarcasmo. Acusó a Platón y a sus seguidores de superficiales y frívolos. Tildaba a los grandes oradores de «esclavos de la gente». Nadie se libraba de sus mordaces comentarios. Comía, hablaba y dormía donde y cuando le apetecía. Iba descalzo e infringía todas las «normas» de la «buena convivencia». Un día, señalando el pórtico del templo de Júpiter, exclamó: » Que estupendo comedor han construido los atenienses para mí!» Solía decir, «cuando veo a los gobernantes, a los físicos y a los filósofos que tiene el mundo, me siento tentado a creer que, por su sabiduría, el hombre se encuentra por encima de las bestias. Pero cuando, por otro lado, observo a los agoreros, a los intérpretes de sueños y a los que se creen grandes por tener honores y riquezas, no puedo evitar pensar que el hombre es el más idiota de los animales». La parte de la Filosofía a la que Diógenes pertenecía, era a la moral, aunque nunca abandonó del todo las otras ramas de este saber. Un día, Diógenes, comenzó a dar un discurso en plena calle sobre algo que él consideraba importante y serio para los atenienses. Pero nadie parecía escucharle. La gente pasaba de largo, sin atender a sus palabras. Entonces empezó a cantar , mejor dicho, a gorgojear y trinar como un pájaro. Pronto estuvo rodeado de una multitud que no dejaba de mirarle, asombrada. Inmediatamente, el filósofo aprovechó la oportunidad para reprocharles su actitud: » Os paráis a escuchar como un tonto imita a un pájaro y pasáis de largo cuando un sabio os habla de cosas que deberían importaros». Una de sus más famosas anécdotas fue la de la linterna. En esa ocasión, paseaba el sabio de noche, con una antorcha encendida en la mano, y alguien le pregunto qué andaba buscando. Su respuesta fue:  «Busco un hombre». Cierta vez, Alejandro Magno pasó por Corinto y enterado de que Diógenes andaba por allí, sintió curiosidad por conocerlo. El gran Alejandro lo encontró tomando el sol, tumbado al lado de su tinaja y le dijo: «Soy el gran rey Alejandro». «Y yo el perro Diógenes», contestó el filósofo. «¿No me tienes miedo?», preguntó el gobernante. «¿Eres bueno o malo?», inquirió Diógenes. «Soy bueno», contestó Alejandro. «Y por qué debería temer a alguien que es bueno?», sentenció el sabio. Alejandro Magno se quedó admirado ante las respuestas y comentarios de Diógenes. No era extraño. El sabio indigente era un hombre que parecía estar por encima de todas las preocupaciones mundanas. «¿Quién de los dos es más rico: el que se contenta con su manta y su bolsa, o aquel que teniendo un reino entero no se conforma y se expone diariamente a innumerables peligros sólo para extender sus límites?». Esta pregunta dejó perplejo al gran Alejandro. Los miembros de su corte se sentía muy ofendidos por el trato que recibía el filósofo por parte del gobernante, sin ni siquiera haber pisado el palacio. Alejandro, al darse cuenta de ésto, les dijo. «Si no fuera Alejandro Magno, me gustaría ser Diógenes». En Egina, Diógenes fue capturado y llevado al mercado de esclavos para ser vendido. No parecía preocuparle mucho la situación. Es más, sugirió a la multitud que si alguien quería un amo, lo comprasen a el. Un hombre llamado Xeniades lo compró, le encargó la educación de sus hijos, tarea que el filósofo realizó fielmente, y le otorgó la libertad. Durante el tiempo que fue esclavo, algunos de sus amigos intentaron liberarlo. Pero Diógenes se negó, argumentando que «el león no es esclavo de quien lo alimenta; el que alimenta es esclavo del león». Al meditar sobre su vida, Diógenes decía sonriendo que todas las maldiciones de las tragedias habían caído sobre él. No tuvo ni casa, ni ciudad, ni país, y vivió en la pobreza día tras día; pero resistió al destino con firmeza, a las reglas con la naturaleza, y a los trastornos del alma con la razón. Algunos dicen que, llegando cerca de los noventa años, comió algo que le causó indigestión y murió. Otros, que cuando se sintió a esa edad como una carga, él mismo contuvo el aliento y causó su propia muerte. Al lado de la tumba donde fue enterrado, el pueblo de Atenas erigió un perro de mármol blanco, en honor al apelativo que se había ganado por como vivió. Su muerte ocurrió en el primer año de las catorceavas olimpiadas griegas, el mismo día que Alejandro Magno falleció en Babilonia. Tags: Antigua Grecia, filosofos griegos
4 comentarios alberto lugo dupuy dice: 15 octubre 2014 a las 1:53 Diogenes es un gran ejemplo para la humanidad , Jesus Cristo no tubo vienes en la tierra , predico el amor , el perdon , la paz , el Evangelio . Me gustaria ser como Jesus Cristo Sofía dice: 19 septiembre 2015 a las 21:29 Gracias por todos los videos de sabios antiguos que suben a este sitio. Me siento inundada de sus ejemplos, sobre todo por el hecho de ver que nacieron antes de la venida de Jesús y sin embargo se comportaron siempre con la misma austeridad y sencillez que predicó Jesús mucho tiempo después. Esto me demostró que Dios Padre no olvidó a Sus criaturas nunca, desde el principio de los tiempos . Qué maravilla! Me dio esperanza inmensa saber esto. Tampoco nos dejará de Su mano a los que vivimos estos tiempos tan difíciles. Sofía Oswaldo Lòpez dice: 23 mayo 2017 a las 23:04 Sr Alberto, si practicamos lo que Jesucristo nos dejó en los Evangelios, podemoa llegar a ser el hombre Justo que buscaba Diógenes. Gerald Cupelo dice: 23 abril 2019 a las 7:46 Muriò el mismo dìa de Alejandro, eso nunca deja de hacerlo a uno pensar hondamente una y otra vez. Tambièn se acostò con Lais la màs costosa escort de Atenas, la hetera no le cbro un solo centavo. Luego Diògenes se burlò de Aristipo a quien ella si le cobrò mucho dinero. Aristipo era rico. Este simplemente le respondiò: yo le paguè a Lais por estar conmigo no para prohibirle estar contigo. Aristipo es tan importante como Diògenes y nos enseño que la base de toda la filosofìa griega es el placer, existiò filosofìa gracias a que en Grecia a nadie se le negò jamàs el placer, esa orientaciòn hacia la vida, ese sentido eròtico de la existencia hizo posible el nacimiento de la filosofìa.- Por eso despuès del cristianismo no hay realmente una filosofìa feliz. Recordemos que la filosofìa feliz o eudemonìa era la base de todas las escuelas incluyendo a los cìnicos. Deja tu comentario Cancelar comentarioTu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con * Comentario Nombre * Correo electrónico * Web « Alexander Fleming y la penicilina Justiniano, el reformador bizantino » Facebook Twitter Pinterest Saber más Artistas del Renacimiento Genios de la música clásica Pensadores de la Antigua Grecia Premios Nobel Presidentes de los EEUU Voces de la literatura inglesa Hablamos de Dmitri Mendeléiev, químico ruso Oliver Cromwell, Lord Protector de Inglaterra, Irlanda y Escocia Manuel de Falla, compositor español Lo más visto Marilyn Monroe, mito erótico de la gran pantallaDiego Rivera, la pintura revolucionariaBob Marley… No Woman, No Cry Política de Privacidad Aviso legal Política de Cookies Contacto © 2020 Vidas Famosas. Todos los derechos reservados. Top Utilizamos cookies para mejorar tu experiencia. Entendemos que aceptas si sigues navegando. AceptarSaber Más Privacidad y Política de Cookies Cerrar Necesario Necesario Siempre habilitado

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Las 80 mejores frases de Diógenes de Sinope

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En 1631 marchó a Roma y entró en contacto con el círculo artístico en torno a Poussin y Claudio Lorena. En 1635 Castiglione viaja a Nápoles y conoce la ... Fuente: Museo Nacional del Prado Ver ficha de autor Diógenes buscando a un hombre 1645 - 1655. Óleo sobre lienzo, 97 x 145 cm. Sala 006 Castiglione, artista inquieto y personal, además de un extraordinario dibujante, viajó mucho por Italia (además de en Génova, su ciudad natal, trabajó en Roma, Mantua, Venecia y tal vez en Parma, Florencia, Bolonia y Módena) y supo absorber y hacer suyos tendencias y lenguajes muy diversos, desde el vigoroso naturalismo que practicaban algunos pintores asentados en Génova como Sinibaldo Scorza (1589-1631) o el flamenco Jan Roos (1591-1638), hasta la gran tradición clasicista de Poussin o el ímpetu barroco de Rubens o Van Dyck. De Roos, en concreto, tomaría su afición a combinar figuras, animales y naturalezas muertas, algo que Castiglione hizo en grandes composiciones pastorales, bíblicas o mitológicas, y a lo que añadiría un elemento más, los vestigios de la Antigüedad clásica que sin duda estudió en Roma, de todo lo cual es excelente ejemplo la obra del Prado. La escena representa un pasaje de las Vidas de filósofos de la Antigüedad de Diógenes Laercio (s. III d. C.) que cuenta cómo Diógenes de Sínope (s. V-IV a. C.) recorría en pleno día las calles de Atenas con una lámpara encendida clamando que iba en busca de un hombre. Este episodio casi legendario del filósofo cínico, que apenas ocupa una frase en las Vidas de su tocayo, es el que el pintor genovés parece representar en esta enigmática escena a la que se añaden otros elementos más propios de una bacanal, como el sátiro, el ídolo pagano, el hombre que tiende su mano hacia la cabra, los animales o los objetos que yacen esparcidos por el suelo (aves muertas, conchas, huesos, vasijas) y que hacen pensar en los despojos de una civilización en decadencia y corrompida por el vicio. Se han propuesto diversas interpretaciones para este cuadro (Sandring 1990), que en general puede relacionarse con el interés del pintor por el tema de la vanitas, presente en varios de sus grabados, como Melancolía o Temporales Aeternitas, pero también, como se ha sugerido recientemente (Sganzerla 2011-12), con algunos debates contemporáneos sobre la esencia de lo humano y la relación entre lo humano y lo animal, la moralidad y la virtud. Castiglione no sería el único pintor de su época en representar un episodio ejemplar de la vida de un filósofo grecolatino. Más concretamente, y como ya ha sido señalado (Percy 1971; Ferrari 1987), en la Italia del Settecento existió una importante corriente neoestoica a la que se asimiló también, por su desapego hacia las cosas terrenas, la figura del cínico Diógenes, y de la que participaría Poussin, el llamado pintor filósofo, cuya influencia sobre Castiglione se ha puesto de manifiesto en numerosas ocasiones. El tema de este cuadro, aunque poco frecuente en la época, fue tratado por algunos pintores flamencos como Cornelis de Vos, Jacob Jordaens o Rubens. El propio Castiglione lo abordó en un aguafuerte (Bartsch XXI.20.22) y en un bello dibujo hoy en Windsor Castle (inv. RL4030). Asimismo lo desarrolló en un monotipo (Dusseldorf, Kunstmuseum) que presenta muchas similitudes con la obra del Prado, ya que también en él el filósofo -que en esta ocasión lleva una antorcha en lugar de una lámpara-, se asoma a un parapeto y contempla una escena en la que aparecen animales, humanos y obras clásicas. Por lo que se refiere al estilo y la cronología, estamos ante una obra de madurez, realizada en Génova a mediados de la década de 1640, o tal vez ya durante su segunda estancia en Roma, hacia 1647-51. Como ha señalado Brigstocke (1990), la pintura resulta más clara que otras del pintor, que suelen estar envueltas en una luz de atardecer, tal vez para hacer más elocuente la metáfora de la lámpara de Diógenes. La figura del sátiro, pintado con una pincelada briosa y cálida, hace pensar en Rubens, a quien también se acerca Castiglione en su concepto de la Antigüedad como una realidad palpitante y terrena, alejada de la visión más calculada y arqueologista de Poussin (Texto extractado de González, R. en: Italian Masterpieces. From Spain`s Royal Court, Museo del Prado, 2014, p. 172). Ver obra en línea del tiempo Etiquetas Óleo Lienzo Historia Antigua Oveja (Ovis aries) Bóvido Perdiz roja (Alectoris rufa) Ánade real /Azulón (Anas platyrhynchos) Pavo común (Meleagris gallopavo) Perdiz pardilla (Perdix perdix) Conejo (Oryctolagus cuniculus) Chirimía Farol 1645 1655 Castiglione, Giovanni Benedetto Pintura + Multimedia 00:46:02 Video Conferencia: Giovanni Benedetto Castiglione (V.O. english) 00:46:02 Video Conferencia: Giovanni Benedetto Castiglione Ver más contenidos multimedia Ficha técnica Clic para ampliar Clic para ampliar Clic para ampliar Número de catálogo P000088 Autor Castiglione, Giovanni Benedetto Título Diógenes buscando a un hombre Fecha 1645 - 1655 Técnica Óleo Soporte Lienzo Dimensión Alto : 97 cm. ; Ancho : 145 cm. Procedencia Colección Real (colección Jacques Meijers, Rotterdam; venta Meijers, 1722, nº 17; adquirida por Felipe V; col. Felipe V, Palacio de La Granja de San Ildefonso, Segovia, 1727; col. Felipe V., La Granja, pieza de cubiertos, 1746, nº 92; Palacio de Aranjuez, Madrid, 1794, nº 92; Aranjuez, Consejo de Estado, 1818, nº 92). Bibliografía + Pérez Sánchez, Alfonso E. , Pintura italiana del S. XVII en España , Universidad Fundación Valdecilla , Madrid , 1965 , pp. 528 . Pérez Sánchez, Alfonso E. , Pintura italiana del siglo XVII: exposición conmemorativa del ciento cincuenta aniversario de la fundación del Museo del Prado , Ministerio de Educación y Ciencia , Madrid , 1970 , pp. 154 . Percy, A. , Giovanni Benedetto Castiglione. Master Draughtsman of the Italian Baroque , Philadelphia Museum of Art , 1971 , pp. 34 / nota 92 . Salas, Xavier de , Museo del Prado. Catálogo de las pinturas , Museo del Prado , Madrid , 1972 , pp. 132 . Museo Nacional del Prado , Museo del Prado. Catálogo de las pinturas , Museo del Prado , Madrid , 1985 , pp. 135 . Ferrari, Oreste , L'iconografia dei filosofi antichi nella pittura del sec. 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Frascarelli, Dalma , 'Dai Regni ali Quadri, filosofi e filosofia nella Pittura del Seicento a Roma' En:L'altro Seicento: arte a Roma tra eterodossia, libertinismo e scienza , L'ERMA di Bretschneider, , 2016 , pp. 132-144 [137 f.2] . Otros inventarios + Inv. Felipe V, La Granja, 1746. Núm. 92. Una Pintura origl en Lienzo, de mano de Benedicto Castilloni, que reptª un Satiro con Flauta en la mano, y Manto azul; otras dos Figuras que la una tiene Linterna en la mano; y Jalma â un lado, con otros Animales. tiene una vª y seis dedos de alto; cinco tercias y tres de ancho. Marco dorado de dos ordenes de talla al dentro, y otro al fuera...1 Inv. Testamentaría Carlos III, Aranjuez, 1794. Núm. 92. Pieza de musica [...] {179} 92 / Cinco pies de largo y tres y quarto de alto. Diogenes con Linterna en la mano, un Satiro, y otras figuras. Benedicto Castilloni ... 4000 Inv. Fernando VII, Aranjuez, 1814-1818. Núm. 92. Consejo de Estado [...] {20947} 92 / Cinco pies largo tres y quarto alto, Diogenes con linterna en la mano = Castillon Catálogo Museo del Prado, 1854-1858. Núm. 662. Inv. Real Museo, 1857. Núm. 662. Castiglione / 662. Diogenes buscando al hombre. / El filosofo sale de entre unas ruinas, con una linterna en la mano, no reconociendo en los hombres mas que bestias por su libertinage irreligion, avaricia y glotoneria: vicios personificados en los sátiros y animales que tiene delante de si. Fondo: país con una montaña. / Alto 3 pies, 5 pulg, 6 lin; ancho 5 pies, 3 pulg. Catálogo Museo del Prado, 1872-1907. Núm. 101. Exposiciones + Italian Masterpieces from Spain's Royal Court. Museo Nacional del Prado Melbourne 16.05.2014 - 31.08.2014 Il Genio di Giovanni Benedetto Castiglione detto il Grechetto (1609-1663 / 65) Génova 27.01.1990 - 01.04.1990 Ubicación + Sala 006 (Expuesto ) Objetos presentados + Chirimía: Aerófono de madera con lengüeta doble y un tubo cónico que se abre en campana y agujeros digitales, portado por el fauno en su mano izquierda. Se ha representado la fontanella típica de los instrumentos de tesitura media y grave que sirve de protección a la llave o llaves. El instrumento está someramente decorado con filas de pequeños círculos en relieve. Se trata del antecedente inmediato del oboe. Como todos los instrumentos de viento, en el mundo clásico estaría relacionado con el culto a Dionisios. Tuvo una gran aceptación en el Renacimiento hasta el siglo XVII en las agrupaciones instrumentales de viento "Ministriles" de las capillas musicales (Proyecto Iconografía Musical, U.C.M.). Las chirimías participaban tanto en las procesiones como en la música que acompañaba a los oficios.

Farol: Farol portátil o de mano Fecha de actualización: 25-06-2020 | Registro creado el 02-12-2015 Más obras de Castiglione, Giovanni Benedetto Bodegón con cabeza de carnero Impresión a la carta Imprime en alta calidad cualquier obra disponible en nuestro catálogo en el tamaño y acabado que prefieras. Banco de imágenes Solicita cualquier obra disponible en nuestro catálogo en formato digital. Arriba Apps oficiales Redes sociales NEWSLETTER MUSEO NACIONAL DEL PRADO Calle Ruiz de Alarcón 23 28014 Madrid 913 30 28 00 Museo Nacional del Prado Con el apoyo de: Abierto De lunes a sábado de 10.00 a 20.00 h Domingos y festivos de 10.00 a 17.00 h Cerrado 1 de enero 1 de mayo 25 de diciembre Horario reducido 6 de enero 24 y 31 de diciembre De 10.00 a 14.00 h Horario gratuito De lunes a sábado de 18.00 a 20.00 h Domingos y festivos de 15.00 a 17.00 h Exposiciones actuales Invitadas. Fragmentos sobre mujeres, ideología y artes plásticas en España (1833-1931) 06/10/2020 - 14/03/2021 Reencuentro 06/06/2020 - 29/11/2020 El Greco en Illescas 20/10/2020 - 28/02/2021 "El otro Tesoro": Los estuches del Delfín 10/03/2020 - 10/01/2021 Hazte Amigo Compra entradas Aviso legal Política de privacidad Política de cookies Modelo semántico digital Contacto Copyright © 2019. Museo Nacional del Prado. Calle Ruiz de Alarcón 23. Madrid. 28014. Tel +34 91 330 2800. Todos los derechos reservados Con tecnología GNOSS

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